La neumonía en terneros es una infección respiratoria que puede afectar seriamente al pulmón y al rendimiento futuro del animal. Cuando existe una infección bacteriana, el tratamiento veterinario suele combinar un antibiótico adecuado con un antiinflamatorio, junto con una actuación precoz y medidas de manejo. Detectar los signos cuanto antes es clave para limitar la gravedad del proceso y reducir el riesgo de secuelas.
La neumonía forma parte del síndrome respiratorio bovino (SRB), un problema multifactorial en el que se combinan la susceptibilidad del ternero, los factores ambientales y distintos agentes infecciosos. Puede aparecer tanto en terneras lactantes de recría como en animales de carne y en terneros de cebo, especialmente en periodos de estrés, destete, transporte, reagrupamiento o cambios de alojamiento.
Se habla de neumonía en terneros cuando existe una infección e inflamación de los pulmones en animales jóvenes. Aunque la presentación varía según la edad y el sistema productivo, el proceso suele estar relacionado con el SRB y puede comprometer la respiración, el consumo de alimento, el crecimiento y el bienestar del animal.
La importancia de actuar pronto no se limita a resolver los signos clínicos. Una enfermedad respiratoria avanzada puede dejar lesiones pulmonares persistentes y afectar al crecimiento posterior, por lo que la vigilancia diaria y la detección precoz son una parte esencial del control de la enfermedad.
La neumonía en terneros no suele responder a una única causa. Normalmente aparece cuando varios factores coinciden y reducen la capacidad del animal para defenderse de los microorganismos respiratorios. Estos factores pueden agruparse en tres grandes bloques:
Para ampliar información sobre este punto, consulta la guía de Ceva sobre la importancia de la toma de calostro en terneros.
El estrés es uno de los grandes desencadenantes del SRB. Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran:
Reducir estos factores es especialmente importante en momentos de riesgo como la entrada al cebadero. El transporte de animales vivos debe planificarse teniendo en cuenta tanto el bienestar como el estado sanitario de los terneros.
Los virus pueden alterar las defensas de las vías respiratorias y facilitar la colonización bacteriana. Entre los agentes víricos asociados al SRB se encuentran el virus respiratorio sincitial bovino, el virus de la parainfluenza bovina, el virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina y el virus de la diarrea vírica bovina.
Posteriormente o de forma simultánea pueden intervenir bacterias como Mannheimia haemolytica, Pasteurella multocida e Histophilus somni, entre otras. Identificar el agente implicado y, cuando sea posible, conocer su sensibilidad a los antibióticos ayuda al veterinario a seleccionar el tratamiento más adecuado.
Los primeros signos pueden ser poco específicos, por lo que la observación rutinaria es esencial. Los terneros con neumonía pueden presentar:
La presencia de tos o fiebre no basta por sí sola para establecer el diagnóstico ni para decidir un tratamiento antibiótico. El veterinario debe valorar el historial del lote, explorar al animal y, cuando sea necesario, recurrir a técnicas complementarias como la auscultación, la ecografía pulmonar o la toma de muestras para identificar los microorganismos implicados.
El cultivo y el antibiograma son especialmente útiles para conocer la sensibilidad de las bacterias y apoyar un uso más preciso y responsable de los antibióticos. En una explotación con problemas recurrentes, el análisis de animales afectados y de las lesiones observadas también ayuda a revisar el protocolo de prevención y tratamiento.
El tratamiento debe instaurarse bajo criterio veterinario y adaptarse a la causa, gravedad y situación del animal. Cuando existe participación bacteriana, el abordaje puede requerir un antibiótico junto con un antiinflamatorio para controlar simultáneamente la infección y la respuesta inflamatoria.
No existe un antibiótico que sea el “mejor” para todos los casos de neumonía en terneros. La elección debe tener en cuenta los microorganismos sospechados o identificados, la sensibilidad bacteriana, el historial de la explotación, la vía de administración, las características del animal y la ficha técnica del medicamento.
El florfenicol puede ser una opción eficaz frente a bacterias asociadas al SRB, como Mannheimia haemolytica, Pasteurella multocida e Histophilus somni. Su utilización debe responder siempre a la valoración y prescripción del veterinario, siguiendo la indicación autorizada, la pauta correspondiente y los tiempos de espera del medicamento empleado.
La infección respiratoria puede provocar una respuesta inflamatoria intensa en el pulmón. Por eso, además de controlar la infección cuando está indicada la antibioterapia, puede ser necesario tratar la inflamación, el dolor y la fiebre.
El meloxicam es un antiinflamatorio no esteroideo utilizado en bovino como tratamiento complementario a una terapia antibiótica adecuada en infecciones respiratorias agudas. Por su efecto antiinflamatorio, analgésico y antipirético y su duración de acción, puede contribuir al control sostenido de los signos clínicos asociados al proceso respiratorio. La elección del antiinflamatorio y su pauta deben quedar igualmente en manos del veterinario.
El objetivo no es utilizar antibióticos de forma sistemática ante cualquier signo respiratorio, sino emplearlos cuando estén indicados y de la forma más precisa posible. Para reducir el riesgo de resistencias es importante:
Puedes ampliar estas recomendaciones en el artículo de Ceva sobre buenas prácticas para el uso de antibióticos en animales.
La prevención debe centrarse en reducir la presión de infección y mejorar la capacidad de respuesta del ternero. Las medidas más relevantes incluyen:
La prevención del SRB exige adaptar el manejo, el diagnóstico y los protocolos sanitarios a cada granja. El equipo de Ceva puede ayudarte a identificar puntos de mejora y valorar las soluciones más adecuadas para tus necesidades.