Fiebre Q y reproducción bovina: efectos sobre la fertilidad y la mortalidad perinatal

En la literatura científica reciente ha aparecido un nuevo concepto de alteraciones reproductivas que afectan a la gestación: el complejo ASPW (procedente de las expresiones en inglés para aborto, mortinatos, mortalidad perinatal y nacimiento de terneros nacidos débiles). Existe una importante asociación entre la presencia de fiebre Q y esta condición, con aproximadamente un 77% de los estudios mostrando una relación positiva entre la enfermedad y este conjunto de problemas, que incluye la mortalidad perinatalLa fiebre Q, causada por la bacteria Coxiella burnetii, es una enfermedad infecciosa zoonótica de distribución mundial que afecta a muchas especies animales y al ser humano. En el ganado vacuno, esta infección presenta un especial interés por su impacto en la reproducción, constituyendo una de las principales causas infecciosas de alteraciones reproductiva.

El concepto tradicional de problema reproductivo entendido como aborto, uno de los principales indicadores de patología reproductiva, está siendo reemplazado por un nuevo concepto más amplio: el complejo ASPW (aborto, mortinatos, mortalidad perinatal y nacimiento de terneros nacidos débiles, procedente de las expresiones en inglés abortion, stillbirth, perinatal mortality, weak offspring). Este nuevo enfoque explica como infecciones como la fiebre Q, causada por Coxiella burnetii, no generan únicamente abortos visibles, sino un espectro continuo de alteraciones reproductivas con distintos grados de severidad y diferentes momentos de aparición, de tal manera que muchos fetos no se abortan, sino que nacen muertos o inviables, produciéndose una visualización del problema alrededor del momento del nacimiento. Así, el complejo ASPW constituye una visión más completa y realista del impacto reproductivo de los agentes infecciosos. Al considerar las consecuencias de las enfermedades infecciosas con impacto en la reproducción, este aspecto concreto, la mortalidad perinatal, entendida como la muerte del feto o del ternero en las horas previas, durante o inmediatamente posteriores al parto, adquiere una importancia especial, especialmente en tiempos de alto valor de los animales.

Mostramos aquí un resumen de una revisión general de los efectos de la fiebre Q en la reproducción bovina, que incluyen, entre otros, este complejo ASPW (Gisbert et al., 2024) [1], y algo más en detalle dos estudios clave centrados en la mortalidad perinatal que han encontrado relaciones importantes entre la presencia de fiebre Q y la mortalidad perinatal: uno realizado en Dinamarca (Nielsen et al., 2011) [2] y otro en Suiza (Mock et al., 2020) [3].

 

1. Problemas de la fiebre Q en la reproducción bovina y el complejo ASPW

La fiebre Q constituye un problema sanitario muy importante en explotaciones de vacas de leche debido a su elevada prevalencia, que puede alcanzar hasta el 79% de los rebaños en algunos países europeos. La infección por Coxiella burnetii se caracteriza por su capacidad para persistir en el hospedador y diseminarse a través de secreciones biológicas, especialmente productos del parto como fluidos vaginales y placenta u otros productos del parto.

Según la revisión sistemática más reciente [1], los principales problemas asociados a esta infección pueden resumirse en los siguientes: retención de placenta, endometritis, infertilidad o subfertilidad, y el complejo ASPW.

El principal mecanismo patogénico de las problemáticas del complejo ASPW es la placentitis necrosante, que compromete el intercambio materno-fetal. Esta lesión puede provocar la muerte fetal intrauterina y consecuente aborto, pero también si lo hace más cercano al parto puede producir un parto prematuro, el nacimiento de un ternero débil y mortalidad perinatal entendida en general como nacido muerto más tarde de 270 días tras la última inseminación o terneros que mueren en las primeras 24 horas de vida.

La gravedad del resultado depende del grado de infección: infecciones severas suelen provocar aborto, mientras que infecciones moderadas podrían derivar en mortinatos o neonatos débiles.

 

ternero recién naido

2. Estudio de asociación entre anticuerpos y mortalidad perinatal (Nielsen et al., 2011) [1]

Este estudio longitudinal incluyó 24 explotaciones lecheras danesas, con 2.362 partos registrados, seguimiento mensual durante un año y medición de anticuerpos en leche de tanque. Se evaluaron dos variables: mortinatos y mortalidad perinatal (incluyendo muertes en las primeras 24 h). La mortalidad perinatal total fue del 5,6%.

Resultados principales:

  • No se encontró asociación entre cambios en los niveles de anticuerpos y el riesgo de mortinatos o de mortalidad perinatal

  • Sin embargo, y de una manera interesante, sí se observó una asociación temporal, que consistió en mayor riesgo (dos veces superior) de mortinatos y mortalidad perinatal 8–9 meses después de niveles elevados de anticuerpos (Gráfico). La asociación se encontró al comparar medidas consecutivas, con la idea de que los “resultados” pudieron ocurrir anteriormente a la medida de anticuerpos en leche de tanque.

Una posible explicación a este fenómeno es que los anticuerpos detectables aparecen en la lactación siguiente al parto en el que hubo la infección, con un parto coincidente con infección que resulta en mayor mortalidad perinatal, y con una producción retrasada de anticuerpos.

Figura: resultados de la regresión logística.

Porcentaje de mortalidad perinatal según el ratio S/P de anticuerpos en leche de tanque 8 meses

 

3. Estudio de mortalidad perinatal en granjas de alto riesgo (Mock et al., 2020) [3]

Este estudio se centró en granjas con alta mortalidad perinatal (>5%) e incluyó: 21 explotaciones suizas, 47 terneros muertos, análisis patológico, microbiológico y epidemiológico completo

 

Resultados principales

  • 68,1% de las muertes ocurrieron durante el parto

  • 34% de los casos se debieron a infecciones

  • Coxiella burnetii fue el patógeno más frecuentemente detectado (32% de los terneros, por qPCR)

  • Los factores de riesgo fueron alta proporción de primíparas y presencia generalizada de infecciones (hasta 57% de los rebaños)

Este estudio aporta evidencia de que la mortalidad perinatal es multifactorial, pero la infección es un factor clave jugando un papel central en ella.

Un detalle interesante de estos hallazgos es que solo un 15% de las placentas y un 19% de los terneros tuvieron signos histológicos de inflamación (placentitis y bronconeumonía respectivamente). Estos resultados sugieren que las infecciones agudas por Coxiella burnetii u otros patógenos pueden afectar al ternero indirectamente sin lesiones histológicas, mediante compromiso placentario o dificultad en el parto (distocia), con terneros muriendo durante el parto o naciendo con debilidad.

La enfermedad más habitual durante el primer mes de vida de un ternero es la diarrea neonatal

Conclusiones

1. La fiebre Q provoca múltiples alteraciones reproductivas en bovinos, destacando retención de placenta, endometritis, infertilidad o subfertilidad, aborto, mortinatos, mortalidad perinatal y nacimiento de terneros débiles. Los últimos problemas citados se engloban en un concepto de espectro continuo conocido como complejo ASPW (aborto, mortinatos, mortalidad perinatal y nacimiento de terneros nacidos débiles), con un 77% de los estudios realizados mostrando una relación positiva.

2. Se ha evidenciado una asociación entre los niveles de anticuerpos 8 meses después del parto y un aumento de la mortalidad perinatal. El riesgo de mortalidad perinatal fue dos veces mayor en explotaciones con niveles muy altos de anticuerpos en la leche de tanque, en comparación con las explotaciones sin anticuerpos.

3. Se ha encontrado que Coxiella burnetii es un agente frecuente en explotaciones con alta mortalidad perinatal, siendo el patógeno más frecuentemente detectado en estas situaciones (32% de los terneros, por qPCR)

4. El abordaje de la fiebre Q en reproducción debe ser preventivo e integral, combinando bioseguridad, un manejo cuidadoso de los productos del parto y atención especial a las primíparas con la vacunación específica frente a Coxiella burnetii. En este sentido, Coxevac, la vacuna de Ceva frente a la fiebre Q (y la única registrada en España), es una herramienta clave dentro de un programa sanitario para reducir el impacto reproductivo de la enfermedad en la explotación. Puedes conocer el producto haciendo clic en el siguiente enlace: https://rumiantes.ceva.es/products/coxevac/

 

Bibliografía

  1. Gisbert, P.; Garcia-Ispierto, I.; Quintela, L.A.; Guatteo, R. Coxiella burnetii and Reproductive Disorders in Cattle: A Systematic Review. Animals 2024, 14, 1313. https://doi.org/10.3390/ani14091313

  2. Nielsen et al.: Association between antibodies to Coxiella burnetii in bulk tank milk and perinatal mortality of Danish dairy calves. Acta Veterinaria Scandinavica 2011 53:64. https://doi.org/10.1186/1751-0147-53-64 

  3. Thomas Mock, John F. Mee, Martina Dettwiler, Sabrina Rodriguez-Campos, Jürg Hüsler, Brigitte Michel, Irene M. Häfliger, Cord Drögemüller, Michèle Bodmer, Gaby Hirsbrunner, Evaluation of an investigative model in dairy herds with high calf perinatal mortality rates in Switzerland, Theriogenology (2020), https://doi.org/10.1016/j.theriogenology.2020.02.039

Antonio Jimenez

Acerca del autor

Veterinario con 10 años de experiencia como veterinario de campo y 17 años en la empresa de Salud Animal Ceva. A Antonio le gusta viajar, la naturaleza y el submarinismo. 

Más información →

¿Y tú qué opinas? ¡Déjanos aquí tus comentarios!