La criptosporidiosis es una de las infecciones parasitarias más frecuentes en terneros recién nacidos y también una de las más frustrantes para ganaderos y veterinarios. El parásito responsable, Cryptosporidium parvum, coloniza el intestino de los animales en sus primeros días de vida y provoca diarreas que pueden resultar fatales si no se tratan a tiempo.Hasta ahora, las opciones terapéuticas disponibles eran limitadas. Dos estudios presentados en el Congreso Europeo de Buiatría celebrado en 2025 en Nantes aportan nuevos datos sobre la paromomicina oral como tratamiento de elección, y muestran un hallazgo interesante sobre su impacto en la resistencia a los antibióticos.
En este artículo analizamos dos estudios presentados en el Congreso Europeo de Buiatría 2025 que evalúan la eficacia de la paromomicina oral frente al tratamiento de referencia y su posible impacto sobre las resistencias bacterianas.
Cryptosporidium parvum es un parásito con una gran capacidad de supervivencia a en el medio ambiente. Puede permanecer viable durante meses en suelos y superficies, resiste a la mayoría de los desinfectantes habituales y se transmite con facilidad entre animales a través de la vía fecal-oral. En una explotación con historial de criptosporidiosis, la presión de infección sobre los terneros es constante y prácticamente inevitable incluso en granjas con mucha higiene.
Entre los parásitos que afectan al ganado bovino, Cryptosporidium parvum es uno de los más importantes durante las primeras semanas de vida.
Los síntomas clínicos aparecen entre los 3 y los 14 días de vida: el ternero presenta diarrea profusa (desde heces blandas hasta líquido acuoso), se muestra deprimido, deja de mamar y puede deshidratarse con rapidez. Sin un tratamiento eficaz que reduzca la carga de ooquistes eliminados al ambiente, el ciclo de reinfección en el rebaño se perpetúa.
Para evaluar la eficacia de la paromomicina administrada por vía oral, se diseñaron dos grandes estudios de campo independientes en 44 explotaciones europeas, tanto de vacuno lechero como de carne, siguiendo una metodología muy exigente: diseño paralelo, controlado, aleatorizado y ciego. Se incluyó un total de 525 terneros con una edad media de 9 días y un peso corporal medio de 44 kg, todos ellos con diarrea activa y resultado positivo en el test rápido de Cryptosporidium parvum.
Los animales se dividieron en dos grupos de tratamiento. El primero recibió paromomicina sulfato a dosis de 150 mg/kg de peso vivo una vez al día durante 5 días por vía oral. El segundo recibió halofuginona a 100 µg/kg una vez al día durante 7 días, también por vía oral. La halofuginona es actualmente el medicamento de referencia más utilizado en Europa para esta indicación, lo que convierte la comparación en especialmente relevante.
El criterio de valoración principal fue la curación clínica en el día 8: un ternero se consideraba curado si en al menos dos observaciones consecutivas todas las puntuaciones clínicas (estado general, hidratación y consistencia de las heces) eran normales o casi normales.
Figura: número de terneros no curados a lo largo del tiempo
Un tratamiento eficaz solo es sostenible si su uso generalizado no genera presión de selección de resistencias. Por ello, un segundo estudio, en este caso en 25 terneros sanos de siete granjas francesas, se propuso analizar el impacto del tratamiento con paromomicina a 150 mg/kg durante cinco días sobre la microbiota intestinal comensal, con foco específico en la evolución de la resistencia en cepas de Escherichia coli.
Los resultados obtenidos permiten evaluar tanto la eficacia clínica del tratamiento como su impacto sobre la microbiota intestinal y la aparición de resistencias bacterianas.
El tratamiento no indujo resistencias nuevas en las cepas de Escherichia coli previamente sensibles. Sí se observó una reducción temporal de las cepas sensibles durante el tratamiento, lo que llevó a una predominancia transitoria de clones resistentes preexistentes. Sin embargo, esta alteración fue pasajera: a los 36 días del inicio del estudio, las cepas sensibles habían comenzado a recuperar su proporción en la microbiota. Los valores de concentración mínima inhibitoria (CMI) de cada clon se mantuvieron estables a lo largo de todo el seguimiento, confirmando que no hubo adquisición real de resistencia.
Los autores señalan que la alta dosis bactericida empleada fue probablemente determinante para evitar la emergencia de resistencias, y advierten de que dosis más bajas (como las que se utilizarían en pautas de uso profilácticas) podrían aumentar ese riesgo.
Achard D., Besche-Barbazanges B., Trotel A., Pagny G., Carrié E., Billy C., Cvejic. Efficacy of an oral solution of paromomycin for the treatment of newborn calves with cryptosporidiosis in European farms. European Buiatrics Congress, Nantes, 2025
Butty P., Trotel A., Achard D., Jaquemet Y., Hernandez L., Le Guennec J., Moalic P.Y., M’Zali F. Impact of 150 mg/kg dosage of paromucin on gut microbiota in healthy calves. European farms. European Buiatrics Congress, Nantes, 2025