El redil: la importancia de alojar correctamente a nuestros animales

Redil para ganado ovino.

Los rediles se diseñan para proporcionar cobijo al ganado frente a las condiciones adversas de la intemperie, además de protegerlo de los depredadores. De esta forma, cuando damos acceso a los ovinos o caprinos a los rediles, están confortables y cubrimos sus necesidades de protección, se facilita su alimentación, su manejo y contribuimos a aumentar su producción.

¿Qué es un redil y para qué sirve?

 

Un redil, también llamado aprisco, es una instalación ganadera en la que se aloja al ganado ovino. Si una explotación es mixta, los ovinos y los caprinos no deben compartir los rediles y se tienen que separar. 

Un redil está diseñado expresamente para cubrir las necesidades de refugio de los animales, facilitar el manejo y suministrar alimentación. 

Para diseñar y construir correctamente un redil hay que tener en cuenta estos factores:

  • Número de animales que componen el rebaño y sus grupos por edades.
  • Tipo de producción: carne, leche o producción mixta (si se produce leche, habrá que habilitar instalaciones de ordeño).
  • Sistema de producción: intensivo o extensivo.
  • Ubicación geográfica: esta determina el clima, y habrá que tener en cuenta la temperatura y la humedad.
  • Bienestar animal: un diseño adecuado garantiza que los animales se encuentren cómodos en los rediles y dispongan de espacio suficiente.

Los rediles permiten tener controlados a los animales y evitan que se dispersen. Si los dejamos sin supervisar en una zona que sea conocida y esté acotada pero que permite fugas, pueden sufrir o provocar accidentes o caer presa de depredadores.

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¿Qué tipos de rediles podemos encontrar?

El diseño actual más frecuente de un redil tiene forma de nave diáfana en la que se hacen divisiones internas según las necesidades de cada explotación. Estas separaciones pueden ser temporales o permanentes.

Las divisiones temporales se construyen utilizando vallas móviles como las teleras o comederos portátiles, que permiten agrupar a los animales en lotes. Las explotaciones que utilizan sistemas de producción en extensivo son las que más suelen recurrir a este tipo de rediles, especialmente para alojar a los animales durante la noche a salvo de los depredadores, durante las parideras, para animales enfermos, en los días en los que el tiempo es demasiado extremo y no pueden salir a pastar o necesitan suplementación, o durante el esquileo. También se pueden utilizar rediles portátiles desmontables de diferentes diseños, para acompañar a los rebaños si necesitan desplazarse largas distancias, como durante la trashumancia.

Si las naves requieren divisiones permanentes, estas se harán con muros construidos con material metálico (rejas o vallas) o muros de obra o chapa, pero siempre es importante respetar la densidad de animales alojados. Son las que se utilizan en los sistemas de producción intensivos, donde los ovinos están en estabulación permanente. Algunos ejemplos de estas instalaciones son los cebaderos de corderos o las instalaciones de ovino o caprino lechero de alta producción, que cuentan con sala de ordeño.

Si el ganado está pastando en prados abiertos se pueden acotar estas zonas mediante el uso de pastores eléctricos para proteger a los animales y también evitar que salgan y puedan provocar daños.

Según su construcción, los rediles pueden ser de varios tipos:

  • Naves de obra con tejado a una o a dos aguas.
  • Naves prefabricadas o de chapa.
  • Naves tipo túnel con cubierta de lona plastificada.
  • Naves con patios abiertos, o naves completamente cerradas.

 

Es fundamental que el redil esté bien diseñado

En este enlace se puede consultar más información sobre la construcción de rediles. Un redil correctamente diseñado debe tener las características e incluir los elementos que se comentan a continuación: 

  • Corrales de alojamiento: deben ofrecer suficiente espacio, al menos 1 m2 por oveja en producción (1,2-1,5 m2 si está con un cordero o dos).
  • Comederos: se recomienda que haya 20-30 cm de longitud de comedero corrido por oveja adulta (6 cm por cordero en comederos de tipo tolva). 
  • Bebederos: los animales deben tener siempre agua fresca y limpia disponible. Los bebederos tienen que estar accesibles para todos los animales, y pueden tener forma de canal (se necesitan 5 centímetros por animal) o pueden ser bebederos de tipo recipiente; en este caso debe haber un bebedero cada 20 animales.
  • Pasillos de alimentación y de manejo para llenar los comederos sin tener que acceder a los corrales y para no atravesar los corrales, molestando a los animales.
  • Manga para aplicar vacunaciones, tratamientos antiparasitarios e identificar a los animales. 
  • Salas de espera y de ordeño si la explotación es de producción láctea.
  • Pediluvios para aplicar soluciones desinfectantes de pezuñas, si es necesario.

redil para ovejas.

Corrales para ovejas con suficiente espacio para los animales.


Los materiales de construcción deben aislar del frío y el calor, manteniendo una temperatura ideal de 8-15 ºC, sin llegar a superar los 25 ºC, y una humedad del 60-80%. Las naves deben permitir una ventilación adecuada para que no se acumulen gases nocivos que pueden provocar enfermedades respiratorias.

Los suelos suelen ser de tierra batida con cama caliente (a base de paja), que permiten el drenaje de la humedad y la limpieza. También pueden ser de hormigón que son fáciles de limpiar con agua a presión y cepillado, aunque son más abrasivos para las pezuñas e incómodos para tumbarse.

La zona de entrada y salida debe ser muy amplia, para evitar que los animales se agolpen o se produzcan avalanchas y lesiones si se asustan. La evacuación, en estos casos, debería ser rápida.

Los rediles han cambiado en los últimos años 

La ganadería ovina se ha transformado desde que era puramente extensiva y trashumante, hasta las explotaciones altamente tecnificadas que conocemos ahora. Anteriormente los rediles eran rudimentarios, temporales o permanentes, y estaban construidos con muros de piedra o madera y techos de paja o ramas tejidas, para alojar al ganado en las épocas de tiempo extremo.

Antiguo redil para ovejas y cabras

Todavía quedan viejos apriscos que siguen siendo utilizados por el ganado ovino y caprino.

Si no había medios para construirlos, el ganado pernoctaba al raso custodiado por mastines y por pastores y se recurría a medios básicos como cuerdas y ramas para construir apriscos, aprovechando también accidentes geográficos naturales de los montes para resguardarse

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