El manejo y los cuidados en el parto de vacas importan… ¡y mucho!

parto vacas

El parto en vacas es un momento de alto riesgo para la salud del animal. Además de la aparición de patologías metabólicas en torno al parto, el riesgo de infecciones uterinas aumenta por la apertura del canal del parto de la vaca y la entrada de microorganismos. Para empeorar la situación, es un momento de grandes cambios fisiológicos y una alta demanda energética, lo que repercute aún más en el aumento del estrés, y todo ello causa una bajada de defensas.

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Las patologías periparto tienen mucho que ver con el manejo

Uno de los objetivos de toda explotación lechera es que sus vacas tengan partos fáciles y sin incidentes para que produzcan mucha leche, y la salud de su aparato reproductor las permita recuperarse rápidamente, volver a entrar en ciclo y quedar gestantes de su siguiente ternero con el mínimo número de inseminaciones posible.

Se ha demostrado que, con la excepción de heridas traumáticas, abortos infecciosos y algunos tipos de distocia, las patologías posparto se originan por un manejo incorrecto de la vaca, su dieta y su higiene en el periodo preparto, especialmente durante el periodo seco. Por tanto, se puede minimizar su aparición corrigiendo estos errores de manejo.

Al tratarse de problemas generalizados en toda la granja, será habitual que aparezcan casos periódicamente. Aunque lo parezcan, no son patologías individuales aisladas.

Los puntos clave son:

  • La higiene de la explotación, especialmente de la paridera y de los materiales.
  • La dieta, tanto preparto como posparto. En el preparto es crucial restringir el calcio y mantener un contenido energético equilibrado, sin engordar a la vaca, ya que una elevada condición corporal (>3/5) en el momento del parto de la vaca aumenta el riesgo de distocias y de cetosis. En el posparto hay que suplementar calcio y aumentar la concentración energética de la ración para cubrir la elevada demanda, con la precaución de no provocar una acidosis ruminal.
  • El manejo del parto en vacas también es importante, sobre todo en caso de distocia hay que intervenir en el momento adecuado y aplicar buenas prácticas (técnica apropiada para el tipo de distocia, aplicación de fuerzas proporcionadas para evitar lesionar los tejidos, etc.).

parto vacas

La aplicación de técnicas adecuadas de resolución de distocias minimiza el riesgo de lesión en el útero y el canal del parto de la vaca. Disminuye el riesgo de hemorragias, laceraciones, prolapso uterino…

 

Las enfermedades posparto más comunes son…

  • Hipocalcemia: bajada brusca de los niveles de calcio en la sangre de la vaca, causada por la demanda repentina muy elevada de calcio para el calostro, no compensada por la reabsorción eficaz de calcio de los huesos. Se ha observado que restringir el calcio en la dieta en los 30-40 días previos al parto mejora la capacidad de la vaca de responder a la demanda en el momento del parto. En su forma más grave esta enfermedad causa el síndrome de la vaca caída, con debilidad extrema y muerte, mientras que en su forma subclínica es un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de otras patologías, como, por ejemplo, un prolapso uterino.
  • Cetosis: aparición en la sangre de los llamados cuerpos cetónicos (el producto de la obtención anormal de energía a partir de ácidos grasos, cuando la glucosa disponible no es suficiente). Este metabolismo de los ácidos grasos ocurre cuando el animal no ingiere energía suficiente, y el organismo recurre a los depósitos de grasa de la vaca. Los cuerpos cetónicos son tóxicos, y en grandes cantidades causan pérdida de apetito y peso, debilidad, descenso en la producción de leche y olor a acetona en la orina, la leche y el aliento.
  • Retención de placenta y membranas fetales: se define como el fracaso en expulsar naturalmente estos tejidos en las 12-24 horas posparto. Las posibles causas son múltiples: distocias, alteraciones hormonales, alteraciones inflamatorias, deficiencias nutricionales, agotamiento de la musculatura uterina, infecciones… Lo importante es revisar a la vaca y asegurarnos de extraer la placenta si no es expulsada, bien manualmente o bien con tratamientos médicos. La retención de placenta por sí sola no es grave, el problema es que predispone a infecciones uterinas, como metritis y endometritis.
  • Desplazamiento de abomaso: patología que consiste en la paralización funcional del abomaso, que lleva a una acumulación de contenido y gases y su movimiento en la cavidad abdominal hacia arriba. Se cree que la hipocalcemia puede ser la causa de la paralización del movimiento normal del abomaso. Por otra parte, las dietas ricas en energía basadas en concentrados también son un factor de riesgo, y es precisamente en el posparto cuando se administran estas dietas.
  • Infecciones uterinas: con frecuencia son la consecuencia de una o varias de las patologías anteriormente descritas.
    • Las metritis son infecciones uterinas agudas graves, que se manifiestan en los 10 primeros días posparto. No son habituales ya que requieren una carga bacteriana muy alta o una inmunodeficiencia severa del animal. Causan fiebre, posible toxemia, anorexia, debilidad, descenso productivo y, si no se trata a tiempo, la muerte.
    • Las endometritis son infecciones uterinas crónicas, mucho más comunes y de presentación generalmente subclínica. Se manifiestan desde las 3-4 semanas hasta los 3 meses posparto. Se diagnostica habitualmente cuando se observa una descarga purulenta por la vulva, pero no siempre. Una práctica recomendable es chequear a todas las vacas a partir de la tercera semana posparto, ya que un tratamiento temprano mejorará el futuro productivo y reproductivo del animal. Los casos no diagnosticados presentan ausencia de celo, baja fertilidad, más días vacías y mayor probabilidad de ser eliminadas.
    • Las piometras son la conjunción de una infección uterina con producción de pus y una persistencia del cuerpo lúteo que cierra el cérvix e impide que se evacúe todo este contenido purulento. Se trata con una inyección de prostaglandinas para destruir dicho cuerpo lúteo, pero hay que asegurarse de no confundir el útero con piometra con una gestación, ya que la prostaglandina causaría el aborto.
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