La piel bovina o de vacuno es una de las más utilizadas en la industria del cuero, un producto muy usado por el hombre desde la antigüedad por sus propiedades de resistencia, durabilidad y flexibilidad, principalmente.
También se utiliza como cuero la piel de carnero y oveja (más difícil de trabajar), la de cabra (más fina, suave y flexible, lo que la hace ideal para productos de lujo), o la de potro, sin embargo, la de vacuno es, sin duda, la más habitual en todo el mundo. De hecho, según cifras de la Asociación Española del Curtido, Acexpiel, la piel de vaca es la que más se trabaja y comercializa en nuestro país.
No obstante, en primer lugar, hay que diferenciar que no es lo mismo la piel de vaca que la de becerro, ya que esta segunda es más fina, muy suave y delicada, pero también muy resistente. Por su parte, la piel de vaca es más compacta y puede presentar imperfecciones como agujeros, arañazos, estrías...
Además, al igual que ocurre con otros animales, la piel de la vaca no es uniforme por todas sus partes: la más resistente es la de la espalda del animal, aunque la mejor parte es la del lomo frontal, la que está detrás de la cabeza de la vaca; por otra parte, el área que tiene menos calidad es la del abdomen.
Asimismo, la raza, el tamaño y el sexo del animal también condicionan la calidad de la piel. Si el animal se cría en extensivo, su piel puede estar más expuesta a daños y arañazos, mientras que si está en establo, el estiércol se puede acumular en la piel y perjudicarla.
La piel de bovino se puede procesar en fresco o se puede conservar en salmuera, método que puede preservarlas hasta durante un año.
Posteriormente, según explica una guía sobre "¿Cómo se hace el cuero?" publicada por la organización internacional Leather Naturally, el proceso de convertir la piel en cuero se lleva a cabo a través de cinco procesos principales:
España es un país donde el curtido de las pieles es una labor tradicional. De hecho, según la Asociación Española de Curtido, AcexPiel, el sector está formado por un total de 97 empresas que dan trabajo a unos 2.200 trabajadores y generan una producción valorada en 670 millones de euros (cifras de 2019).
Cataluña es la región que cuenta con más de la mitad de empresas dedicadas al curtido, seguida de Valencia y Murcia.
En España, el curtido de las pieles de bovino supone más del 60% del total, seguido de las pieles de ovino con lana (17%) y sin lana (20%) y el resto son pieles de caprino, porcino, conejo y reptil.
La balanza comercial en curtido de pieles es positiva, ya que España exporta más de lo que importa, siendo la Unión Europea el principal lugar de destino para los cueros nacionales.
El cuero es un producto natural, que en el 99% por ciento de los casos se considera un subproducto de la industria alimentaria porque procede de ella. Además, las pieles de los animales se utilizan desde nuestros ancestros para convertirse en ropa, calzado, bolsos,... lo que hoy se considera un ejemplo de economía circular.