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El forraje para ganado bovino, un alimento básico

Escrito por Equipo Ceva Salud Animal | May 23, 2022 9:52:00 PM

Como ya vimos en el ganado ovino, la alimentación del ganado bovino se basa en vegetales verdes ricos en carbohidratos estructurales como la celulosa, aunque la domesticación, la selección genética y la exigencia productiva de la ganadería actual hacen que sea necesario en muchos casos aportar otros alimentos más energéticos.

¿Qué caracteriza a una planta forrajera?

El forraje para ganado se define como vegetales o partes de ellos cuyos componentes principales son la celulosa y la hemicelulosa, que los animales herbívoros pueden degradar gracias a su flora gastrointestinal. Consisten en hojas, tallos y ocasionalmente raíces, y habitualmente ocupan un gran volumen. Se suele asociar a las partes verdes, ya que son las que contienen más fibra, y su calidad empeora conforme se endurecen y cambian su composición a lignina leñosa no digestible.

Las plantas forrajeras se dividen en dos grandes grupos: leguminosas y gramíneas. Las gramíneas tienen, en general, mucha fibra y bastante energía, pero poca proteína, y las leguminosas tienen más proteína, pero menos energía y fibra. Por sus cualidades, suele ser necesario aportar en la dieta de los bóvidos los dos tipos, habitualmente paja de cereal y heno de alfalfa respectivamente. En praderas cultivadas es interesante combinar también las dos familias, ya que las leguminosas fijan nitrógeno en el suelo, un compuesto esencial para el crecimiento de las gramíneas.

Los forrajes son la base de la alimentación de cualquier animal herbívoro, entre los que se encuentra el ganado bovino. Su alto contenido en fibra es imprescindible para mantener el equilibrio ruminal, el funcionamiento orgánico de su tracto gastrointestinal y las proporciones de nutrientes aprovechables. Sin embargo, un contenido en fibra excesivo prolonga la duración de la digestión y aumenta la retención ruminal, que supone una pérdida de energía y nutrientes al ser consumidos por las bacterias. Además, se disminuye la cantidad de alimento ingerido al día si el rumen está lleno.

El contenido energético de los forrajes para ganado varía

El aporte nutricional y energético de las plantas forrajeras depende, además de la especie, de la fase de crecimiento en la que se encuentren. Por regla general, cuanto más vieja es una planta, más lignina tendrá y menos nutritiva será. Si queremos plantar nuestra propia pradera cultivada (algo que en España solo es frecuente en climas húmedos del norte peninsular), los tres factores esenciales que debe conocer un ganadero son el clima, el tipo de suelo, y las características de las especies vegetales plantadas. Así podremos estimar el crecimiento diario de forraje y cada cuánto es óptimo segar y recoger.

La composición del forraje puede verse influenciada por su estado de conservación: si es fresco, si está henificado, si está deshidratado o si está ensilado. Estas técnicas permiten que se pueda disponer de forraje durante todo el año y no depender para la alimentación del ganado de incidentes climáticos (sequías, heladas, etc.).

Fuente: Instituto de experimentación y promoción agraria del Principado de Asturias

Una gran ventaja de los forrajes para ganado es que tienen un precio bajo, comparado con los alimentos concentrados de cereales. Sin embargo, a la hora de ensilar o henificar subproductos agrícolas, de plantar una pradera cultivada, y de comprar alimentos a empresas externas, además del precio, hay que tener en cuenta de qué plantas está compuesto, qué nutrientes aportan, tener garantías sanitarias y saber cuánta energía necesitan los animales, además de tener en cuenta el espacio para almacenamiento disponible en nuestra explotación.

La correcta gestión de los pastos, sean para pastoreo directo o para cosechar, es un tema estratégico que puede ayudar muchísimo a la rentabilidad y productividad de una explotación. En la página web de la Sociedad Española de Pastos se puede encontrar mucha información, consejos y experimentos sobre los tipos de suelo, las especies vegetales más indicadas, el uso de fertilizantes, etc.

Evolución del precio de la alfalfa deshidratada en € por tonelada

La alfalfa es la planta forrajera más cultivada en nuestro país, y uno de sus principales destinos es la deshidratación industrial. Su precio por tonelada se ha duplicado en 15 años. Fuente: Subdirección General de Cultivos Herbáceos e Industriales

 

Cuando la hierba y la paja no son suficientes

Hacia el final de la gestación los requerimientos energéticos aumentan, y el feto ocupa mucho espacio del abdomen de la madre, por lo que su rumen no es capaz de ocupar todo el espacio que necesita, lo que limita la cantidad de alimento que puede ingerir. La solución es la de suministrar alimentos concentrados, que ocupan menos espacio, y contienen mayor cantidad de energía, pero los rumiantes no se pueden alimentar exclusivamente de ellos sin que aparezcan problemas metabólicos, además de que su precio es mucho más elevado. Para minimizar la ingesta de cereales sin renunciar a un contenido energético alto conviene recurrir a forrajes elaborados más energéticos y de menor volumen, para que los animales puedan ingerir más calorías al día.

Algunos ejemplos de estos “forrajes elaborados” son los ensilados, especialmente el silo de maíz, cuyo uso está muy generalizado sobre todo en el engorde de terneros y en las vacas lecheras. Los ensilados no están contraindicados en vacas gestantes, pero sí son un factor de riesgo de abortos, ya que pueden vehiculizar patógenos como Neospora caninum, micotoxinas (toxinas producidas por hongos) o causar problemas ruminales por ser demasiado ácidos. Un aborto en una gestación avanzada supone graves pérdidas económicas, por lo que cobra aún más importancia comprar o fabricar ensilados de calidad y con garantías sanitarias.

De igual manera, un heno mal desecado puede contener toxinas o microorganismos, ya que, aunque los hongos y las bacterias no se pueden reproducir una vez el forraje pierde humedad, si este proceso se extiende en el tiempo pueden haberse reproducido y permanecer en el alimento. En forrajes frescos no consumidos rápidamente o en henos insuficientemente desecados o posteriormente humedecidos proliferan sobre todo los hongos, que también pueden causar abortos.

Una ventaja del heno deshidratado o desecado industrialmente es que el tratamiento térmico es capaz de destruir algunos microorganismos, como la micobacteria causante de la paratuberculosis.

Otro punto a tener en cuenta en cuanto a la nutrición de vacas gestantes es que la deficiencia de yodo, vitamina A o proteínas se relaciona con muertes perinatales y reabsorción fetal en gestaciones tempranas, por lo que a la hora de diseñar la dieta también se deben tener en cuenta estos nutrientes, no sólo la energía.