Fasciola hepatica: síntomas, contagio y tratamiento de la fasciolosis en rumiantes

Fasciola hepatica

La Fasciola hepatica es uno de los parásitos hepáticos más importantes en el ganado bovino y ovino. Responsable de la fasciolosis, esta enfermedad parasitaria afecta al bienestar animal, reduce la productividad de las explotaciones y ocasiona importantes pérdidas económicas debido a la disminución de la producción de leche, el retraso en el crecimiento y las lesiones hepáticas.

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Su distribución está estrechamente relacionada con zonas húmedas donde puede desarrollarse su hospedador intermediario, un caracol de agua dulce. Además, los cambios en las condiciones climáticas están favoreciendo la expansión de áreas de riesgo, por lo que la prevención y el diagnóstico precoz son cada vez más importantes.

En este artículo explicamos qué es la Fasciola hepatica, cómo completa su ciclo biológico, qué daños produce en los rumiantes y qué medidas pueden ayudar a controlar la fasciolosis en la explotación.

¿Qué es la Fasciola hepatica?

La Fasciola hepatica, también conocida como duela del hígado, es un trematodo que parasita principalmente el hígado de los rumiantes domésticos y silvestres. Aunque puede infectar a otras especies, incluido el ser humano, los bovinos y ovinos constituyen sus principales hospedadores.

Los parásitos adultos se alojan en los conductos biliares, donde se alimentan y producen huevos que son eliminados al exterior con las heces. Para completar su ciclo biológico necesitan obligatoriamente un hospedador intermediario: un caracol de agua dulce del género Galba.

La presencia del parásito provoca lesiones hepáticas de distinta gravedad y puede comprometer tanto la salud del animal como la rentabilidad de la explotación.

 

¿Cómo es y cómo se contagia? El ciclo del parásito

La Fasciola hepatica es un parásito visible a simple vista, con un cuerpo plano y forma de hoja que puede alcanzar unos 3 cm de longitud. Es hermafrodita y posee dos ventosas que le permiten fijarse a los conductos biliares del hígado.

Su ciclo biológico comprende varias fases y requiere la participación de dos hospedadores.

  1. Los adultos depositan huevos que llegan al intestino con la bilis y se eliminan con las heces.
  2. Cuando los huevos alcanzan el agua, eclosionan y liberan una larva denominada miracidio.
  3. Esta larva infecta a un caracol de agua dulce, donde se multiplica y evoluciona hasta convertirse en metacercaria.
  4. Las metacercarias se fijan sobre la vegetación de zonas húmedas.
  5. El ganado se infecta al ingerir esa vegetación durante el pastoreo.
  6. Una vez en el intestino, las larvas atraviesan la pared intestinal, migran hasta el hígado y penetran en el tejido hepático antes de instalarse definitivamente en los conductos biliares.

Este ciclo explica por qué la enfermedad aparece con mayor frecuencia en explotaciones con pastos próximos a ríos, arroyos, charcas o terrenos encharcados.

 

Fasciola hepatica vista desde un microscopio

¿Por qué preocupa cada vez más la fasciolosis?

El aumento de las temperaturas, los cambios en los regímenes de lluvia y la mayor frecuencia de episodios de inundaciones favorecen tanto la supervivencia del caracol hospedador como la dispersión de las formas infectantes del parásito.

Al mismo tiempo, la aparición de resistencias frente a determinados antiparasitarios hace que las medidas de manejo y la planificación sanitaria sean cada vez más importantes para mantener el control de la enfermedad.

Por ello, el seguimiento veterinario periódico y los programas integrados de prevención representan la estrategia más eficaz para reducir el impacto de la fasciolosis en las explotaciones de rumiantes.

 

¿Qué daños causa al ganado?

Las lesiones dependen principalmente del número de metacercarias ingeridas y de la fase del ciclo en la que se encuentre el parásito.

Los mayores daños se producen durante la migración de las formas juveniles por el hígado. En bovino este proceso dura aproximadamente 10-12 semanas, mientras que en ovino suele completarse en 6-8 semanas.

 

Fasciolosis aguda

Cuando los animales ingieren un elevado número de metacercarias en poco tiempo pueden aparecer cuadros agudos caracterizados por:

  • Dolor abdominal.
  • Anemia intensa.
  • Ictericia.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Debilidad.
  • Muerte súbita en los casos más graves.

En esta fase las fasciolas todavía no han alcanzado su tamaño adulto, por lo que el diagnóstico puede resultar más complicado.

 

Fasciolosis crónica

Es la forma más habitual en bovino y se desarrolla tras infecciones prolongadas con menor carga parasitaria.

Los principales efectos son consecuencia de dos mecanismos:

Anemia

Las fasciolas adultas consumen sangre, provocando mucosas pálidas, apatía y disminución del rendimiento productivo.

Hipoalbuminemia

El daño hepático reduce la síntesis de albúmina. Como consecuencia, aparecen edemas, especialmente en la región submandibular ("papo"), y acumulación de líquido en la cavidad abdominal.

 

Además de los signos clínicos, la fasciolosis crónica puede provocar:

  • Disminución de la producción de leche.
  • Menor ganancia media diaria.
  • Peor conversión alimenticia.
  • Reducción de la fertilidad.
  • Condena de hígados en matadero.

 

rebaño de ovejas pastando en el campo

Diagnóstico de la fasciolosis en rumiantes: ¿cómo detectarla?

El diagnóstico debe combinar la información clínica, epidemiológica y laboratorial.

Entre las herramientas disponibles destacan:

  • Coprología para detectar huevos en heces.
  • Técnicas serológicas para identificar anticuerpos frente al parásito.
  • Detección de antígenos.
  • Hallazgos en necropsia o inspección en matadero.
  • Valoración de enzimas hepáticas y parámetros bioquímicos compatibles con daño hepático.

La elección de la técnica dependerá del momento de la infección y de los objetivos del programa sanitario de la explotación.

¿Cómo controlar la Fasciola hepatica en la explotación? Prevención y soluciones

La prevención requiere combinar medidas de manejo con un adecuado programa de control parasitario.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Identificar y limitar el acceso a zonas húmedas con presencia de caracoles.
  • Evitar el pastoreo en áreas de mayor riesgo, especialmente a finales del verano y durante el otoño.
  • Garantizar el acceso a agua limpia mediante bebederos para reducir el contacto con charcas y cursos de agua.
  • Controlar la carga parasitaria mediante programas adaptados a la situación epidemiológica de la explotación.
  • Realizar monitorización periódica para valorar la eficacia de las medidas implantadas.

 

En los programas de control también puede contemplarse el uso de antiparasitarios cuando estén indicados por el veterinario responsable. En este contexto, los expertos de Ceva Rumiantes pueden asesorar sobre las estrategias más adecuadas de prevención y control, siempre bajo criterio veterinario.

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Equipo Ceva Salud Animal

Acerca del autor

Ceva es una empresa impulsada por la investigación mundial en salud animal: investigamos, desarrollamos, fabricamos y suministramos soluciones de salud innovadoras para todos los animales. Como parte de nuestro día a día, desarrollar herramientas y servicios para las explotaciones ganaderas es una de las prioridades de Ceva, por eso queremos ser un referente para el sector más allá de nuestros productos.

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Preguntas frecuentes sobre Fasciola hepatica

  • ¿Qué provoca la Fasciola hepatica?

    Produce fasciolosis, una enfermedad parasitaria que causa lesiones hepáticas, anemia, pérdida de producción, reducción del crecimiento y problemas reproductivos en bovinos y ovinos.

  • ¿Cómo se contagia la Fasciola hepatica?

    Los animales se infectan al ingerir metacercarias presentes sobre la vegetación de zonas húmedas contaminadas, donde previamente ha intervenido un caracol de agua dulce como hospedador intermediario.

  • ¿Cómo se elimina la Fasciola hepatica?

    El control debe combinar medidas de manejo, reducción de la exposición en zonas de riesgo y programas antiparasitarios diseñados por el veterinario responsable según la situación epidemiológica de la explotación.

  • ¿Cómo saber si un animal tiene parásitos en el hígado?

    El diagnóstico requiere la valoración conjunta de los signos clínicos, la historia epidemiológica y pruebas laboratoriales, como el análisis de heces, técnicas serológicas o la detección de lesiones hepáticas en necropsia o matadero.

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