Ganadería en España: situación y retos

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En nuestro país conviven dos tipos principales de ganadería, la denominada extensiva y la extensiva, aunque con frecuencia ambos sistemas de explotación se combinan dando lugar a lo que se ha llamado ganadería semi extensiva. 

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Ganadería extensiva vs ganadería intensiva  

La ganadería extensiva puede definirse de distintas formas, pero su rasgo central es la cría de animales con acceso a terreno asociado y aprovechamiento directo del pasto, de manera que la alimentación se basa principalmente en recursos forrajeros naturales, con suplementación puntual en épocas concretas. Esta visión está alineada con el enfoque institucional actual sobre el papel estratégico de los sistemas extensivos en la gestión del territorio, biodiversidad y resiliencia rural, tal como se recoge en publicaciones recientes del MAPA sobre el sector ganadero y su estructura productiva (MAPA – Portal de Ganadería) y en ponencias técnicas actuales sobre pastos y servicios ecosistémicos (por ejemplo, Ganadería extensiva, pastos y servicios ecosistémicos (2024, PDF)). 

Tradicionalmente, este tipo de explotación suele estar muy vinculado al modelo familiar, donde los propietarios participan directamente como pastores y operarios, con poca mano de obra externa. Por norma general, el número de animales es bajo o medio, lo que reduce la concentración local de impactos ambientales y distribuye la presión sobre el territorio. 

Entre los principales inconvenientes del extensivo destacan la dependencia del entorno y, por tanto, una mayor vulnerabilidad ante fenómenos extremos (sequías, episodios de calor, nieve persistente), que hoy se intensifican en frecuencia e incertidumbre. Además, el contacto directo con el medio implica una mayor exposición a parásitos y a enfermedades transmitidas por fauna silvestre. Al no existir un control ambiental continuo, los parámetros productivos y reproductivos suelen ser más variables y, en general, más bajos que en intensivo, lo que puede reducir ingresos. No obstante, estos menores ingresos suelen compensarse parcialmente con costes más bajos. 

A nivel de sostenibilidad, el extensivo es relevante por su papel en la gestión del territorio y la provisión de servicios ecosistémicos, como mantenimiento del paisaje, prevención de incendios o conservación de hábitats, aspectos ampliamente desarrollados en literatura técnica reciente del ámbito agrario (Ganadería extensiva y conservación: enfoque técnico 2024 (PDF)). 

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Por su parte, la ganadería intensiva se define como aquella en la que los animales se crían estabulados total o parcialmente, alojados en recintos que permiten un mayor control sobre el ambiente, el manejo y los ciclos productivos. La alimentación se basa en forrajes y/o piensos, suministrados directamente en comederos, maximizando la disponibilidad energética y la eficiencia productiva. 

Este sistema se organiza de forma más similar a una empresa: la propiedad suele centrarse en la gestión y la planificación, mientras que una parte mayor del trabajo diario recae en personal contratado. El control ambiental y nutricional permite obtener mejores índices productivos y reproductivos, y una mayor regularidad en la oferta. En el caso de los terneros de carne, por ejemplo, los sistemas intensivos son frecuentes para alcanzar ganancias de peso rápidas y predecibles, especialmente en fases de cebo, tal como reflejan análisis sectoriales recientes que comparan modelos productivos intensivos, semi-intensivos y extensivos. 

Sin embargo, este modelo exige una inversión mayor en instalaciones y equipamientos y depende más intensamente de insumos externos (energía, agua, alimentación). También aumenta el riesgo de que los brotes sanitarios se propaguen con rapidez, al existir contacto estrecho entre animales. A nivel ambiental, cuando hay alta concentración de ganado, el impacto local puede ser más notable: gestión de purines, consumo de agua, olores y riesgo de contaminación de aguas, aspectos sujetos a regulación y seguimiento en función del marco legal y autonómico vigente, así como de normativas estatales relacionadas con protección de aguas

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Además, en 2024–2025 se han reforzado en toda Europa las exigencias técnicas y sociales ligadas a bienestar animal y gestión sostenible. En este ámbito es especialmente relevante el trabajo de la EFSA, que ha publicado opiniones científicas recientes sobre especies clave, como vacuno de carne y vacuno lechero, para orientar estándares comunitarios: 

 

La realidad: casi todo es “semi-extensivo” 

Aunque extensivo e intensivo se usan como “polos opuestos”, en la práctica la mayoría de explotaciones se sitúan en un punto intermedio. A ese espacio se le denomina ganadería semi-extensiva o mixta: animales que pastan parte del día o parte del año, pero se estabulan en momentos concretos (noches, invierno, lactación, fases de alta exigencia nutricional). Esta forma híbrida permite combinar el aprovechamiento del territorio con un mayor control productivo y sanitario, y aparece como una tendencia recurrente en el análisis de modelos productivos actuales en España

En este sentido, la clasificación no depende solo del alojamiento, sino sobre todo de dos elementos: territorio disponible y manejo alimentario. En algunos casos, se incorporan criterios como carga ganadera o número de animales por hectárea según el enfoque técnico utilizado, en línea con los criterios empleados en publicaciones y análisis sectoriales del MAPA

¿Cómo son las explotaciones ganaderas en España?  

España presenta una gran variedad climática y territorial, lo que genera sistemas productivos muy diversos. En zonas más áridas o llanas, con menor disponibilidad de pastos de calidad, es habitual encontrar sistemas intensivos o semi-extensivos vinculados a subproductos agrícolas (como el uso de rastrojos). En cambio, en zonas húmedas o de montaña, la ganadería extensiva puede sostenerse con más facilidad por el acceso a pastos y valles fértiles. 

La distribución de modelos por especies también es coherente con lo observado en análisis recientes del sector: el extensivo sigue siendo especialmente relevante en vacas nodrizas y ovino/caprino cárnico adulto, mientras que la producción lechera suele asociarse a sistemas intensivos o semi-intensivos por necesidades de infraestructura (ordeño, manejo y control sanitario), aspectos recogidos en análisis sectoriales actuales

En otras especies (especialmente porcino, pollos y ponedoras), el intensivo es mayoritario y en condiciones más aisladas del exterior con control de luz, humedad, ventilación y densidad, en sistemas altamente tecnificados. 

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Ganadería y despoblación rural: el reto sigue siendo estructural  

La ganadería y la agricultura son actividades de base territorial esenciales para sostener empleo y actividad económica rural. Además, la cadena agroalimentaria tiene capacidad de arrastre sobre otras industrias vinculadas (transformación, transporte, logística y maquinaria). En España, los informes recientes del MAPA muestran que el sector alimentario emplea a millones de personas y mantiene un tejido empresarial muy amplio, especialmente en pymes rurales. 

Aun así, el sector afronta una combinación de factores que alimentan el abandono de explotaciones y la pérdida de población rural: centralización urbana, altos costes de producción, tensión en precios percibidos, envejecimiento de titulares y dificultad de relevo generacional. Además, la presión ambiental en determinadas zonas (especialmente por nitratos y gestión de estiércoles/purines) está incrementando la exigencia normativa y de control. El MITECO centraliza los informes y documentación oficial sobre el seguimiento de la Directiva de Nitratos, un tema clave para la ganadería intensiva en regiones con alta carga ganadera. 

En cuanto al relevo generacional, las cifras recientes siguen reflejando un peso muy bajo de titulares menores de 40 años, lo que confirma el carácter estructural del problema. Según el Censo Agrario 2020 elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el número de explotaciones agrarias en España se redujo en un 7,6 % respecto a la edición anterior, situándose en 914 871 explotaciones, mientras que la Superficie Agraria Utilizada (SAU) creció un 0,7 % hasta 23,9 millones de hectáreas, lo que implicó un incremento de la superficie media por explotación de un 7,4 % y evidencia un proceso de concentración y aumento del tamaño medio del sector agrario.  
Datos más recientes de la Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas 2023 muestran que el número de explotaciones continuó disminuyendo —un 12,4 % entre 2020 y 2023— hasta situarse en 784 141 explotaciones, y que la SAU estimada se redujo ligeramente (-1,6 %), aunque la superficie media por explotación aumentó un 13,2 % hasta 30,46 hectáreas. Esto confirma la tendencia estructural de consolidación y concentración de la producción agraria en España. 

La dureza del trabajo (temporalidad, exigencia física, horarios intensos, dependencia climática) condiciona la percepción social del sector y dificulta atraer nuevos perfiles. De ahí la importancia de políticas públicas orientadas a mejorar condiciones socioeconómicas, asegurar precios justos, proteger derechos laborales y garantizar servicios y conectividad en el medio rural, una prioridad recurrente en la agenda europea de agricultura y desarrollo rural

Conclusión  

En 2025, la dicotomía extensivo–intensivo sigue siendo útil para entender dos modelos productivos distintos, pero la realidad se mueve en un continuo donde predominan los sistemas mixtos. La elección del modelo no debería plantearse solo en términos de tradición o capacidad productiva, sino de adaptación al territorio, viabilidad económica, sostenibilidad ambiental y cumplimiento normativo. Mientras el intensivo aporta estabilidad y productividad, el extensivo ofrece integración territorial y servicios ecosistémicos; ambos requieren hoy una gestión cada vez más profesionalizada, con indicadores económicos, sanitarios y ambientales. El futuro del sector dependerá de su capacidad para equilibrar rentabilidad y sostenibilidad, y de que existan condiciones que faciliten el relevo generacional y mantengan vivo el medio rural. 

En CEVA podemos ayudarte a profundizar en este tema. Contacta con nuestro equipo para ampliar información. 

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Publicado originalmente el 24 de mayo de 2022, actualizado el 14 de enero de 2025

Equipo Ceva Salud Animal

Acerca del autor

Ceva es una empresa impulsada por la investigación mundial en salud animal: investigamos, desarrollamos, fabricamos y suministramos soluciones de salud innovadoras para todos los animales. Como parte de nuestro día a día, desarrollar herramientas y servicios para las explotaciones ganaderas es una de las prioridades de Ceva, por eso queremos ser un referente para el sector más allá de nuestros productos.

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