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Dermatosis nodular contagiosa en vacuno: prevención y control

Escrito por Equipo Ceva Salud Animal | Feb 2, 2026 11:38:17 AM

La dermatosis nodular contagiosa es una enfermedad vírica de declaración obligatoria que afecta al ganado vacuno y que, en los últimos años, ha adquirido una relevancia creciente en Europa y la cuenca mediterránea. Está causada por un Capripoxvirus y se caracteriza por un importante impacto sanitario, productivo y económico. La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) recoge esta enfermedad como una patología transfronteriza prioritaria debido a su capacidad de difusión rápida. 

Para el veterinario de campo, la dermatosis nodular contagiosa supone un reto tanto en términos de prevención y detección precoz como de gestión de brotes, cumplimiento normativo y asesoramiento al ganadero durante una recuperación que suele ser lenta y costosa. 

Prevención práctica: la base del control 

La transmisión de la dermatosis nodular contagiosa se produce principalmente a través de insectos vectores hematófagos, como mosquitos, tábanos o garrapatas. Este hecho sitúa el control de vectores como una de las medidas preventivas más eficaces. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria -EFSA -destaca que la reducción de la presión vectorial disminuye significativamente el riesgo de propagación del virus dentro y entre explotaciones. 

En la práctica, esto implica el uso regular de insecticidas autorizados, tanto sobre los animales como en las instalaciones, acompañado de un adecuado manejo ambiental: eliminación de zonas húmedas, correcta gestión del estiércol y mantenimiento de las instalaciones para evitar refugios de insectos. 

La bioseguridad externa es otro pilar fundamental. La introducción de animales debe ir siempre acompañada de periodos de cuarentena, con vigilancia clínica diaria antes de su integración en el rebaño. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) insiste en la importancia del control de entradas, la limpieza y desinfección de vehículos y la limitación de visitas como medidas clave frente a enfermedades emergentes. 

La vigilancia de signos compatibles, como fiebre, aparición de nódulos cutáneos, edemas o linfadenopatías, es esencial para una detección temprana y una actuación rápida. 

Vacunación: herramienta clave en zonas de riesgo 

La vacunación frente a la dermatosis nodular contagiosa se basa en el uso de vacunas vivas atenuadas del grupo Capripoxvirus, que han demostrado una elevada eficacia en la reducción de la incidencia y la gravedad de la enfermedad. Según la WOAH, la vacunación sistemática en zonas afectadas es una de las estrategias más eficaces para el control de la dermatosis nodular contagiosa

Su aplicación está especialmente recomendada en zonas de riesgo o dentro de programas oficiales, siempre bajo supervisión veterinaria y conforme a la normativa vigente. El veterinario debe desempeñar un papel clave en la planificación, ejecución y seguimiento de estas campañas, asegurando una cobertura adecuada y una correcta información al ganadero. 

Actuación ante casos sospechosos o confirmados 

Ante la sospecha de un caso de dermatosis nodular contagiosa, la actuación inmediata es crucial. El aislamiento del animal afectado es la primera medida para reducir el riesgo de transmisión, tal y como recogen los protocolos oficiales de control. 

De forma paralela, debe reforzarse el control de insectos en toda la explotación, intensificando las medidas de desinsectación. Además, al tratarse de una enfermedad de declaración obligatoria, es imprescindible garantizar el correcto registro, comunicación y trazabilidad del caso a las autoridades competentes, siguiendo las directrices del MAPA y de los servicios veterinarios oficiales. 

Manejo clínico: apoyo al animal y al ganadero 

No existe un tratamiento específico frente al virus de la dermatosis nodular contagiosa, por lo que el manejo clínico es fundamentalmente sintomático. El objetivo principal es aliviar el cuadro clínico y prevenir complicaciones secundarias. 

El uso de antiinflamatorios contribuye a reducir el dolor y la inflamación, mientras que los antibióticos están indicados únicamente en casos de infecciones bacterianas secundarias. El cuidado de las lesiones cutáneas, mediante limpieza y desinfección, favorece la cicatrización y reduce el riesgo de sobreinfección, tal y como se describe en manuales clínicos de enfermedades transfronterizas del ganado. 

El bienestar animal es un factor determinante en la evolución de la enfermedad. Garantizar una correcta hidratación, una nutrición adecuada y minimizar el estrés mejora la capacidad de recuperación del animal y reduce el impacto productivo. 

Recuperación y seguimiento: impacto a medio plazo 

La evolución de la dermatosis nodular contagiosa suele ser lenta, y la recuperación completa puede prolongarse durante semanas o meses. En algunos casos, las lesiones dejan cicatrices permanentes, lo que puede afectar al valor comercial del animal, especialmente en explotaciones de vacuno de carne. 

Tras un brote, es fundamental realizar una monitorización productiva del rebaño, evaluando pérdidas de producción láctea, alteraciones reproductivas y cambios en el estado corporal. La EFSA señala que este seguimiento es clave para cuantificar el impacto real de la enfermedad y ajustar las medidas preventivas futuras. 

Conclusión 

La dermatosis nodular contagiosa representa un desafío sanitario complejo para el veterinario de vacuno. La combinación de prevención rigurosavacunación estratégicaactuación rápida ante sospechas y un adecuado manejo clínico y seguimiento es esencial para minimizar su impacto. En este contexto, el veterinario se consolida como una figura clave en la protección sanitaria de las explotaciones y en la sostenibilidad del sector.