Zoonosis causada por Coxiella burnetii

Coxiella burnetii es la bacteria causante de la fiebra Q, una zoonosis profesional

La fiebre Q es una enfermedad causada por la bacteria Coxiella burnetii, que afecta a muchas especies de animales, entre ellos los rumiantes, y a las personas. Se considera una zoonosis profesional, ya que la gran mayoría de casos se dan en ganaderos, operarios de las explotaciones o veterinarios al ocuparse de animales infectados, o en empleados de matadero al manejar canales y tejidos contaminados. Aunque actualmente, la mayor parte de los casos se dan en personas que viven en la ciudad y se acercan de forma esporádica al campo.

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La fiebre Q, una zoonosis supercontagiosa

Coxiella burnetii es una bacteria Gram – intracelular que necesita ser captada por las células del sistema inmune llamadas macrófagos para activarse y reproducirse. Se trata de un microorganismo muy particular, ya que es capaz de cambiar su forma, tamaño y características para adaptarse al ambiente. Puede presentarse en fase I, más virulenta, capaz de reproducirse en los macrófagos, y en fase II, característica de la fase crónica.

Tiene un ciclo de multiplicación muy complejo, caracterizado por 2 formas: una variante celular pequeña (es la forma infectiva, es similar a una espora, muy resistente en el medio, metabólicamente poco activa y que puede ser transportada por el viento hasta kilómetros) y una variante celular grande (es la forma intracelular metabólicamente activa y que se replica en el huésped, dando lugar a nuevas variantes celulares pequeñas).

La bacteria entra en el individuo por vía nasal u oral, y los macrófagos de defensa presentes en los pulmones y en la mucosa oral la captan para destruirla, pero fracasan y la bacteria se empieza a multiplicar. Estos macrófagos infectados se dirigen entonces a los nódulos linfáticos, donde hay muchas más células inmunitarias, y la bacteria se multiplica e invade estas células. Después, a través de la sangre se disemina por el resto del organismo, llegando en mayor medida a los pulmones, el hígado, otros linfonodos, la glándula mamaria, el útero y la placenta en hembras gestantes y los testículos en los machos, causando lesiones. En personas, es particularmente problemático cuando se dirige a las paredes internas del corazón, ya que causa una endocarditis infecciosa, muy grave.

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El ganado y las personas pueden infectarse de Coxiella burnetii por aspiración o ingestión de pseudoesporas resistentes de la bacteria o a través de la picadura de una garrapata portadora. 

 

Los animales infectados por Coxiella burnetii diseminan esta bacteria en su leche, heces y con la tos, y sobre todo en los tejidos asociados a abortos o partos (en el propio feto, en la placenta, en el líquido amniótico). La inhalación de 1 a 10 pseudoesporas es suficiente para contagiarse, por lo que se recomienda el uso de equipos de protección individual (mascarillas, guantes, etc.). Las personas también pueden infectarse al ingerir leche sin pasteurizar procedente de un animal infectado.

La época de partos, cuando más bacterias se excretan, es clave a la hora de impedir que el patógeno se extienda por la explotación e infecte a las personas que entran en contacto con estos animales y sus desechos. La tendencia en Europa es que sea precisamente en los meses de parición en los que hay más casos en personas.

coxiella burnetii grafico casos confirmados

Fuente: adaptado de ECDC

 

Las personas infectadas a menudo no manifiestan síntomas (en un 60% de los casos), pero en un 40% de los casos la enfermedad puede cursar en forma aguda o crónica grave. La fiebre Q puede presentarse como casos esporádicos o brotes epidémicos confundiéndose con una gripe ligera, imposible de distinguir sin pruebas laboratoriales.

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La forma aguda se manifiesta después de 1 a 3 semanas de incubación con signos inespecíficos: fiebre, debilidad, malestar general, dolor de cabeza y dolor articular, que puede curarse con tratamiento o evolucionar a forma crónica. En ocasiones, puede ir acompañado de hepatitis o neumonía atípica y ocasionalmente puede presentarse meningoencefalitis y pericarditis.

Entre el 1 y el 10% de los casos cronifican persistiendo más de 6 meses, incluso la enfermedad puede quedar latente, pudiendo aparecer hasta 20 años después de la infección.

Aunque se considera que tiene una tasa de mortalidad inferior al 1%, entre un 10 y un 25% de los casos agudos necesitan hospitalización. Sin embargo, si la enfermedad evoluciona a un curso crónico puede causar el desarrollo del síndrome de fatiga crónica (SFC), enfermedad de largo plazo que afecta a muchos sistemas del cuerpo, haciendo que las personas afectadas no sean capaces de realizar sus actividades cotidianas. Su síntoma más común es la fatiga intensa que no se alivia con el descanso.

En mujeres embarazadas también se ha asociado a abortos, nacimientos prematuros y bajo peso en los recién nacidos.

Cómo es esta enfermedad en el ganado

Los rumiantes en su mayoría se contagian de Coxiella burnetii por vía aérea, a través de la inhalación de pseudoesporas presentes en la granja, transportadas por el aire. En extensivo también se pueden contagiar a través de garrapatas procedentes de animales silvestres.

Además de su elevada capacidad de supervivencia y contagio, otro problema a la hora de controlar esta enfermedad es la dificultad para diagnosticar los casos crónicos. Estos animales pueden no producir anticuerpos, pero sí excretar la bacteria, por lo que la técnica de diagnóstico habitual (ELISA), que detecta anticuerpos, genera falsos negativos.

Existe una vacuna inactivada registrada en España para bovino, caprino y ovino que ayuda a prevenir que animales no infectados y no gestantes se conviertan en excretores, así como reducir la excreción en los animales infectados. Disminuye la cantidad de bacterias que son capaces de diseminar, y con ello la probabilidad de contagiar a otros y que se contagien las personas. En caso de brote se recomienda vacunar y revacunar cuanto antes a todos los animales y luego poner dosis de recuerdo anuales.

Actualidad de las medidas de control

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la fiebre Q es una enfermedad de declaración obligatoria. Los datos más recientes del ECDC (Centro Europeo para el Control de Enfermedades) muestran un total de 460 casos en personas declarados en el año 2021 en Europa, donde se recoge que España no ha declarado datos de todas sus regiones por no recibirlas a tiempo y aun así al igual que los últimos años, es el primer país en casos, seguido de Francia y Alemania.

  2021 2020 2019 2018 2017 Data source
Humans
Total number of confirmed cases 460 523 951 790 884 ECDC
Total number of confirmed cases/100,000 population (notification rates) 0.11 0.12 0.19 0.16 0.18 ECDC
Number of reporting EU MSs 25 25 27 27 27 ECDC
Infection acquired in the EU 359 347 810 629 720 ECDC
Infection acquired outside the EU 3 6 14 12 9 ECDC
Unknown travel status or unknown country of infection 98 170 127 149 155 ECDC

Fuente: adaptado de ECDC

 

El programa de vigilancia y control de la fiebre Q en España propone medidas de control y protocolos de actuación, no de obligado cumplimiento, ya que, como se ha visto, es realmente difícil controlar la entrada y salida de esta bacteria en una explotación, y una vez que aparece, es muy difícil eliminarla. Se distinguen tres categorías de explotaciones, en función de los resultados laboratoriales y la observación de síntomas: establecimiento positivo, establecimiento dudoso y establecimiento negativo.

Las normas a aplicar en cada categoría y las recomendaciones sanitarias se pueden consultar en el programa. Entre ellas destacamos la prohibición a los rebaños positivos de acceder a campos de pastoreo comunitario, la recomendación de vacunar la retirada de tejidos de abortos y partos, donde se halla la mayor concentración de bacterias, y la limpieza y desinfección exhaustivas de las zonas de partos.

 

Nueva llamada a la acción

Luz María Ruano

Acerca del autor

Veterinaria, con experiencia en clínica de animales de compañía y más de 15 años en el sector de los rumiantes. Los últimos 9 años ha desarrollado su trabajo en Ceva Salud Animal en la línea de rumiantes. A Luz le gustan los animales y la naturaleza pero su gran pasión es la lectura.

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