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Diferenciación de la cepa vacunal 1B y cepas de campo en casos clínicos de aborto enzoótico en ovino positivos a Chlamydia abortus

Escrito por Alfredo A. Benito | Apr 17, 2024 12:00:00 PM

El aborto enzoótico ovino (AEO) o aborto clamidial es la enfermedad reproductiva más conocida en el sector de los pequeños rumiantes, ya que históricamente ha sido la más prevalente en los brotes de abortos en nuestro país. Este proceso tiene como agente causal a Chlamydia abortus (antes conocido como Chlamydophila abortus), una bacteria intracelular obligada que provoca principalmente abortos, y en menor medida, epididimitis, neumonía y conjuntivitis.

Las ovejas suelen infectarse vía oronasal y si no están gestantes o si la infección ocurre durante el último tercio de la gestación, C. abortus queda en estado de latencia en el animal y se reactiva en la siguiente gestación. En animales gestantes susceptibles, el aborto ocurre a consecuencia de la invasión placentaria por esta bacteria a partir del día 90 de gestación. En estos animales el patógeno ocasiona una lesión necrótica e inflamatoria en la placenta, la cual provoca la expulsión del feto sin lesiones aparentes o el nacimiento de corderos muertos o débiles, que no suelen superar las 48 horas de vida.

Tras el aborto, la oveja mantiene una infección latente por clamidias y aunque la mayoría de animales desarrollan inmunidad, la bacteria seguirá siendo excretada en los siguientes estros y gestaciones. Estos animales portadores de C. abortus son de gran relevancia en el mantenimiento de la infección en un rebaño afectado.

Vacunación como medida para el control del AEO:

La vacunación se describe como la medida preventiva más utilizada y eficaz para el control del AEO. Actualmente en nuestro país existen dos tipos de vacunas disponibles para el control de C. abortus, la vacuna inactivada y la vacuna viva atenuada.

La vacuna inactivada, aunque tiene la ventaja de poder usarse en hembras gestantes y permitir la vacunación en sábana del rebaño, produce una inmunidad principalmente de tipo humoral, con una vida media corta que hace necesario la revacunación de los animales con cierta frecuencia (semestral o anual).

Las vacunas vivas atenuadas han sido hasta el momento las más utilizadas, pues generan una inmunidad humoral y celular que interviene directamente en la multiplicación de C. abortus, reduciendo la incidencia de abortos y la eliminación de este agente al medio ambiente. Por otro lado, la inmunidad generada es más duradera (al menos 3 años) por lo que en rebaños con alta tasa de reposición los animales se vacunan solo una vez. Su uso en hembras gestantes está contraindicado ya que la cepa vacunal atenuada puede poner en riesgo la gestación.

Aunque las vacunas vivas atenuadas han sido utilizadas exitosamente en el control del AEO en varios países europeos, estudios recientes han sugerido un posible rol de éstas como causa de aborto en animales vacunados. En este artículo hacemos una breve descripción de la situación actual sobre este tema y se detallarán los resultados de un estudio preliminar en nuestro laboratorio con el fin de corroborar esta información en casos de AEO en nuestra ganadería.

Vacunas vivas de C. abortus como posible causa de AEO:

Actualmente en el mercado las dos vacunas vivas disponibles para C. abortus utilizan la cepa 1B atenuada. Esta cepa vacunal fue obtenida in vitro por mutagénesis química a partir de una cepa de campo virulenta (cepa AB7), y fue seleccionada por ser sensible a la temperatura, mostrar una reducida habilidad para producir muerte fetal e inducir una protección inmunitaria frente a la infección de C. abortus en ovejas y cabras.

En el año 2010 un estudio realizado en granjas del Reino Unido con sospecha de AEO demostró la presencia de la cepa 1B en las placentas de animales afectados procedentes de rebaños vacunados; sugiriendo estos investigadores un posible rol de la cepa vacunal como causa de la enfermedad clínica. Posteriormente, en Francia en un brote de abortos en un rebaño durante el periodo 2016-2017, otro grupo de investigadores identificó la cepa 1B en hisopos vaginales y fetos de animales con y sin vacunación; sugiriéndose una posible transmisión de esta cepa de animales vacunados a animales no expuestos de manera similar a la infección natural por cepas de campo.

La posible implicación de la cepa 1B como causa de abortos ha incrementado el estudio del genoma de este agente con el fin de comprender las causas de su atenuación, así como para mejorar las herramientas de diagnóstico disponibles para su correcta identificación. Actualmente la secuenciación del genoma completo de la cepa vacunal 1B, la cepa parental AB7 y la de otras cepas de campo ha permitido identificar varias mutaciones puntuales (SNP) en su genoma, las cuales son la base para diferenciar esta cepa vacunal de las cepas de campo mediante diversas técnicas moleculares.

Genotipado de las cepas de C. abortus en casos clínicos de AEO en España:

En nuestro país al igual que en otros países europeos, la vacunación contra C. abortus es la principal medida para controlar los brotes de AEO. Considerando el amplio uso de estas vacunas y los estudios descritos previamente con la posible implicación de la cepa 1B como causa de abortos; se procedió a realizar un estudio preliminar para genotipar la cepa de C. abortus presente en casos clínicos de aborto ovino remitidos a nuestro laboratorio durante el periodo 2020-2022. Todos estos casos procedían de granjas que usaban como medida de control un protocolo vacunal con la cepa 1B.

El genotipado de la cepa de C. abortus fue realizado con un panel de ensayos de PCR en tiempo real (qPCR) para la identificación de SNP específicos de la cepa vacunal 1B y las cepas campo. Los SNP utilizados como diana en estos ensayos se han descrito previamente en las secuencias codificantes de tres genes diferentes de este agente (Tabla 1), causando mutaciones no sinónimas en la cepa 1B en comparación con las cepas campo. En total para cada muestra analizada con el panel se evaluaron tres SNP de la cepa vacunal y tres SNP de la cepa campo.

En la validación de estos ensayos de qPCR se utilizaron dos vacunas comerciales de C. abortus con la cepa 1B (CEVAC CHLAMYDOPHILA y OVILIS ENZOVAX), así como muestras clínicas de 5 casos positivos a este patógeno y de rebaños sin historial previo de vacunación. Los resultados del genotipado mediante qPCR de la cepa obtenida de las dos vacunas y las cepas de campo fueron corroborados adicionalmente mediante secuenciación Sanger de los genes respectivos.

Tabla 1. Mutaciones puntuales (SNP) de los genes diana usados en el ensayo de genotipado de C. abortus mediante el panel de qPCR.

* SNP según genoma completo descrito en el estudio de Longbottom y col. 2018.

** En esta diana además de mutación no sinónima, en la cepa 1B se produce un codón de parada.

Para el estudio de genotipado se analizaron un total de 42 casos clínicos de abortos procedentes de 15 provincias españolas (Figura 1). Las muestras evaluadas fueron tejido fetal y /o placenta en las cuales se había identificado previamente C. abortus usando un kit comercial de qPCR (EXOone Chlamydia abortus). En todos estos casos la presencia de esta clamidia se realizó en rangos de ciclos de cuantificación (Cq) entre 16,6 y 36,3. Sin embargo, el 75% de los casos tenía un Cq <25.

Figura 1. Distribución de los casos clínicos evaluados (círculo rojo) para el genotipado de cepa de C. abortus en abortos ovino procedentes de varias provincias españolas.

Los resultados del estudio demostraron que en todos estos casos de aborto el genotipo de la cepa de C. abortus presente fue cepa de campo. La amplificación de los tres marcadores de cepa campo se observó en cada caso con valores de Cq muy similares al obtenido para el ensayo general de este agente. Estos resultados difieren de la descripción realizada por Livingstone y col. en un estudio de farmacovigilancia de AEO en el Reino Unido durante el periodo 2011-2013, donde encontraron un 30% (42/138) de muestras positivas a la cepa vacunal 1B. Si bien nuestros datos no permiten descartar completamente la circulación de la cepa vacunal 1B en los casos de AEO en nuestro medio, nuestros resultados parecen sugerir que de ocurrir sería con mucha menor frecuencia a la descrita en estudios previos.

Por otro lado, la identificación de abortos ocasionados por cepa de campo en animales de granjas previamente vacunadas para C. abortus con la vacuna viva atenuada, sugiere un fallo en el uso de la vacunación para proteger al rebaño frente a la clamidiosis. Este hecho podría deberse a diversas causas no relacionadas con la eficacia de la vacuna, como por ejemplo un mal estado de la vacuna por una incorrecta conservación, una pauta vacunal inadecuada, una entrada de animales susceptibles sin vacunar, la presencia de enfermedades inmunosupresoras o un alto porcentaje de animales vacunados hace más de 3 años.

En conclusión, la evaluación de 42 casos de AEO procedente de granjas que han utilizado vacunación con la cepa viva atenuada identificó en todos ellos cepa de campo; descartándose una asociación de la cepa 1B como causa de aborto en estos rebaños. Adicionalmente, nuestro estudio describe el uso de nuevas herramientas de genotipado para C. abortus que pueden ser de utilidad para descartar cualquier posible implicación de la cepa 1B en casos de AEO.